La teoría de “la fuerza de los vínculos débiles” retoma vigencia
Por: María José Calvimontes C. * 22 October, 2008
La mayor parte de la gente valora más los lazos que ha establecido con quienes comparte intereses, emociones y experiencias en común. Sin embargo, en ocasiones el acceso a oportunidades depende de personas con quienes no se tiene una relación estrecha. La teoría de “la fuerza de los vínculos débiles” fue elaborada en los años setenta por el sociólogo norteamericano Mark Granovetter y hoy, con la efervescencia de las redes sociales y en particular de las redes profesionales, tiene más vigencia que nunca, y una especial importancia para todo emprendedor.
Granovetter define como “vínculos débiles” a las relaciones sociales caracterizadas por el contacto poco frecuente, una falta de cercanía emocional y una corta o inexistente historia de favores recíprocos. Podría decirse entonces que habla de la “red ampliada”. Granovetter encontró que se depende de estos vínculos más a menudo de lo que se cree. Y que esto ocurre mucho más cuando se busca trabajo o asociaciones para la puesta en marcha de proyectos empresariales.
Parece probarlo la información de que en estos días, y coincidiendo con la crisis y la agitación en los mercados financieros, redes profesionales como LinkedIn y Xing, hoy con 29 millones y 6,5 millones de usuarios registrados respectivamente, han visto crecer ostensiblemente su número de visitas. En LinkedIn, la red líder, los miembros han actualizado sus perfiles en las últimas semanas, probablemente para posicionarse en caso de que necesiten o deban cambiar sus condiciones laborales. LinkedIn y Xing son similares: ambas atienden a profesionales jóvenes por encima del promedio de ingresos y permiten a la gente conectarse, realizar un seguimiento de las actividades de su red y crear grupos en torno a intereses comunes. Ambas también son rentables: ya que ofrecen ayuda a sus miembros en la búsqueda de un nuevo empleo y en la creación de negocios, muchos usuarios están dispuestos a pagar. Sin embargo, las empresas proceden de mundos muy diferentes. LinkedIn fue fundada en 2002 por Reid Hoffman, un empresario que buscaba gestionar con orden y eficacia su propia red de contactos profesionales. Xing, por su parte, fue fundada en 2003 por Lars Hinrichs, un joven ejecutivo, en Hamburgo, Alemania.
Según indica Kevin Eyres, director general de LinkedIn para Europa, la utilidad de estas redes profesionales radica en que “los ejecutivos están en mejor disposición de tomar el toro por las astas y gestionar ellos mismos sus carreras, su reputación y sus expectativas en Internet”. Algo muy atractivo también para quien desee emprender un negocio.
Basta citar como ejemplo el caso de Henk van Ess, un consultor holandés dedicado a capacitar a profesionales de los medios en el uso de tecnología, que cuenta en el blog Shifting Careers de The New York Times que se convirtió en un “emprendedor por accidente”. Henk no buscaba iniciar un negocio cuando envió una nota a algunos grupos a los que pertenecía en LinkedIn tratando de encontrar una manera de ampliar la duración de la batería de su nuevo iPhone. Un representante de una fábrica china respondió su pregunta con información acerca de una batería que su compañía fabrica, Henk compró una e inmediatamente se sintió satisfecho con los resultados. En poco tiempo, Henk pasó de ser un cliente satisfecho a un distribuidor de esa batería. Eso a raíz de que al completar la casilla de “¿qué estoy haciendo?” que incluye LinkedIn en el perfil del usuario (como lo hacen otras redes sociales), escribió algo como “¿Tú también odias la duración de la batería de tu iPhone? Tal vez tengo la solución”, y de pronto comenzó a recibir solicitudes de la gente en su red, pidiéndole que ordenara una batería para ellos. Henk instaló una tienda en la web, en su primer día de ventas online tuvo nada menos que 1200 clientes, y hoy ya vende baterías 3GJUICE fuera de Europa a través de Amazon. Si eso consiguió Henk sin buscar, conviene al menos preguntarse qué puede obtenerse de las redes profesionales si se les da un buen uso.









